En lugares como salas de espera de aeropuertos y oficinas con alto nivel de actividad, prevenir las infecciones es todo un desafío. Los aerosoles que contienen gérmenes y virus como el de la gripe, el SARS, el H1N1 y los rinovirus pueden seguir siendo infecciosos durante horas. Hasta 48 horas en salas llenas de gente y zonas muy transitadas, para ser exactos. Con frecuencia, el índice de contagio de los virus de transmisión aérea se incrementa sin esfuerzo por encima del punto crítico, lo cual provoca un brote. Especialmente porque estos puntos de contacto aumentan el riesgo de propagación viral.

Los vehículos públicos, como los trenes y los aviones, también nos recuerdan que los virus no sólo se encuentran en nuestros entornos habituales. A fin de cuentas, es posible que deba compartir el mismo lugar cerrado con otras personas para llegar a su destino sólo una vez. Pero ese pequeño período de tiempo puede ser más que suficiente para contagiarse. Por eso, entender cuán contagioso es un espacio reducido es fundamental para proteger a las personas y a las comunidades.

¿Qué tan seguro es el transporte público?

Últimamente, los trenes y autobuses están más limpios que nunca. Pero viajar en tren o autobús sin una ventilación adecuada sigue siendo peligroso.

Los virus de transmisión aérea pueden infectar a los demás porque las personas infectadas exhalan gotas muy finas. Además, es imposible saber con certeza cuán contagiosas son las demás personas. Tanto los síntomas de la gripe como los del SARS (síndrome respiratorio agudo grave) pueden tardar hasta dos semanas en aparecer.  Naturalmente, los contagiados pueden transmitir el virus a cientos de personas antes de que se presente algún síntoma.

La propagación de las infecciones respiratorias en la oficina

Los empleadores y los empleados normalmente se contagian entre sí. Muchas veces transmiten virus como el de la influenza o el rinovirus. La tos ferina (Pertussis) es una de las enfermedades respiratorias más contagiosas que puede contraerse en una oficina con más de diez personas. Principalmente porque, en cuanto empieza la tos, los portadores puede contagiar durante más de dos semanas.

Mientras más tiempo permanezca en la oficina, más posibilidades tendrá de contagiarse de un virus de transmisión aérea.

Las trampas de las comidas de trabajo

Su lugar de trabajo aumenta las probabilidades de contagio de un virus de transmisión aérea como consecuencia de la interacción social con los compañeros de trabajo. De ahí que las comidas de trabajo o reuniones después de la jornada laboral puedan exponerle a todo tipo de enfermedades respiratorias. Cualquier virus de transmisión aérea puede contagiarse en espacios cerrados por medio de aerosoles.

La transmisión aérea no sólo reside en las gotitas. De hecho, el virus permanece en el aire en forma de aerosoles. Es por ello que los profesionales de la salud que atienden enfermedades respiratorias altamente contagiosas utilizan mascarillas respiratorias y gafas específicas. De otro modo, inhalarían las partículas infecciosas hacia sus pulmones.

¿Qué acecha en el aeropuerto?

Una terminal es un lugar donde puede encontrarse o despedir a sus amigos. Lamentablemente, también es un lugar al que llegan personas de todo el mundo. Dicho de otro modo, el aeropuerto es uno de esos lugares muy concurridos donde los virus pueden flotar fácilmente en el aire y viajar hasta 8 metros. Además, una de estas nubes contaminadas podría llegar a los sistemas de ventilación, lo que a su vez podría empeorar las cosas.

Son muchos los factores que determinan cuánto tiempo permanecen los aerosoles en el aire. Por ejemplo, depende de la persona que haya emitido las partículas. Pero también de la temperatura y la humedad del ambiente.

Charlar en los grandes almacenes no es una buena idea

Tal vez haya ido de compras y haya tenido que esperar en la cola porque dos personas comenzaron a charlar en medio de un pasillo. Además de ser descortés con las personas que están detrás de usted, charlar en estos grandes almacenes quizás no sea la idea más inteligente para los clientes.

Conforme más personas se formen en la cola, el aire recirculado se convierte en un problema. Desde luego, cuanto mejor sea la ventilación, menos probable será la propagación de los aerosoles. Sin embargo, el riesgo no merece la pena. Después de todo, no sabemos qué virus puede incubar la persona de al lado.